viernes, febrero 24, 2006

Y de nuevo...

Así le decía yo seis meses atrás:

Yo no quiero despreciar[les], al contrario, siempre intento ser lo más comprensiva que puedo, entenderles y ver las cosas a su manera, aunque sólo sea por llevarlo mejor, a veces me resulta
tan exasperante su reacción ante todo lo relacionado a mí. Si al menos me dejasen a mí intentar ser un poquito distinta a ellos... Yo no quiero ser [...] [así], y muchas veces me cierran las puertas, no quiero decir que ellos sean horribles, sino que hay aspectos de sus vidas con los que mis principios no concuerdan. No me gustaría someterme a alguien, por seguridad, apego, necesidad o cualquier otro motivo; no me gustaría pasarme la vida encadenando a gente durante poco o mucho tiempo, ni tampoco condicionarles a tomar determinadas decisiones por deslices que hacen tanto daño, y que yo no sé olvidar, y no quiero olvidar, porque ahí están, y puedo perdonar pero no borrarlos,y hay ciertas cosas que a uno le marcan y le hacen cambiar, para bien o mal (eso realmente no es lo que importa), pero me resultan tan ruines si en el instante que fuese hicieron sufrir o hacer caer una lágrima, o descargar una palabra dura sobre el último que la merece.



Hoy sólo digo que... Qué digo. Que me da pena que alguien con tantos años (¿tanta vida?) se avergüence ante una cría como yo de lo que eligió y sigue eligiendo cada día como su rutina entre una vida de libertad, de consciencia y de saber, esa cárcel voluntaria, el desprecio, la tachadura constante, incesante, el sonido de mi pelota de tenis al caer un escalón a cada paso, aquel día de asfixia, y el final incierto, un regolpetear hasta caer... y dejarse. Alejarse. Negarse a poder ser lo que ni siquiera sabemos (sé) pero que está no sólo para marchitarnos. (¿Collige, virgo, rosas? Me indigné hasta el punto de no hablar sobre ello.)

No intento hacer trabalenguas absurdos (ni siquiera sé hacerlos): es lo que otro día hubiese llorado, paseado, reído, mirado hasta quedarme ciega; no...

jueves, febrero 23, 2006

Tras una noche (no) estrellada.

¿Para llenarse los ojos con ellas?

No creo que a Mafaldita le valiese mi respuesta...

Lo único que no me gusta de este tiempo es el no poder mirar por las noches hacia arriba... (Viendo algo.)

martes, febrero 14, 2006


Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos.

Mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible.

Mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos.

Mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
no haya telón
ni abismos.

Mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple.
Mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites.

(Táctica y estrategia, de Benedetti)

Lo escuché a las ocho y seis minutos de la mañana. Vaya comienzo de día... Que sea así de bello el de todos vosotros, todo él.


viernes, febrero 10, 2006

Yo no la entendí para gustarme.

Sales del cine de ver una película que ante todo te resulto aburrida, falta de contenido, mucho sexo pero vacío (para mí) y de la que, aunque el principio me fue soportable, la última parte me desagradó y me hizo reir, y te topas con una sonrisa extraordinariamente agradable y unos cuantos gestos de respeto que, con el frío y una sirena de la policía, dieron una importancia absurda a esa mirada. Pero yo soy así y tuve una de las noches más lúcidas y cálidas (paradójicamente) de mi vida.

La película se titula "Batalla en el cielo", es mexicana y de un director que no sé si tendrá mucha proyección, si sus películas son numerosas... Nada, yo fui esa noche al cine por una serie de pelis del año pasado que revisan en mi pueblo, porque lo prefiero a quedarme en casa o alquilar otra peli y seguir estando en casa, o ir a dar una vuelta pero no sacar nada en claro (aunque mis preferencias cambian, me refería a esa noche... en fin). Tampoco nadie quiso acompañarme, unos por otras ocupaciones (la de estudiar fue la peor excusa que me dieron, y más de quien venía), otros por el cartel (de una chica desnuda (sin comentarios...)), y otros... Bueno, importa tanto como lo que escribo aquí. La peli no me gustó, de cuarenta personas que habría en la sala se fueron la mitad a la hora o los tres cuartos, y quizá fuese un intento de provocar, pero que a mí no me llegó, que se me quedó en lo superficial; podía recorrer con la cámara no sé cuántas casas no sé para qué (ni ganas de pensarlo) mientras estaban follando, y no sé, yo no entendí las pretenciones artísticas de la película, si las había...

Total, que ya estoy curada y que vuelvo a ser activo aunque igualmente inútil.

Felices días.


(El de abajo, del último día que escribí, es Miguel Ángel Asturias, leanle (yo no prometo nada...).)

lunes, febrero 06, 2006

Un corazón,
un puñal,
una corona de espinas,
un áncora,
una cruz,
un barquito de vela,
una estrella,
tres golondrinas como tildes de eñe
y un ferrocarril, el humo en espiral...


(Los cubículos me espantan. Dos días más con gripe y no sé qué va a ser de mí. Respiro y me siento pequeñita; cuando cierro los ojos estoy aquí, y al mirar no les veo. Ese libro es hermoso (para mí). Lindas tardes.)